Descubrir el Empordà desde la calma
Somnis de l’Empordà se encuentra en un punto único donde el paisaje cambia en pocos minutos.
El mar, los campos y la piedra conviven en un mismo ritmo: el de la calma. Más que una ubicación, es una forma de vivir el Empordà.
Sin prisa. Con atención.

Naturaleza en estado puro
Aiguamolls de l’Empordà — a 4 minutos
La vegetación y el cielo reflejados en el agua crean un espacio donde todo se ralentiza.
El silencio no es vacío: es presencia.
Aquí la naturaleza no se impone, aparece.
Un movimiento entre los juncos, un sonido sutil, una vida que se deja ver solo si miras con calma.
Ideal para caminar sin rumbo, observar la vida salvaje — aves, ciervos, nutrias y tortugas de agua — y reconectar con el ritmo natural.
El mar abierto
Playa de Sant Pere Pescador — a 7 minutos
Una de las playas más naturales y vírgenes de la Costa Brava.
Dunas, espacios abiertos y horizonte infinito.
La brisa constante, el sonido del mar y la sensación de amplitud.
Aquí no hay prisa. Solo tiempo.
Ideal para pasear al atardecer, bañarse o simplemente dejar pasar el tiempo frente al mar.


Paisaje salvaje
Cap de Creus — a 35 minutos
Un territorio modelado por la tramuntana.
Roca, mar y luz en constante transformación.
Senderos que invitan a caminar sin prisa y calas que aparecen al final del recorrido.
Ideal para senderismo, descubrir calas escondidas y dejarse llevar por la fuerza del paisaje.
Gastronomía con identidad
El Empordà también se vive a través del gusto.
Productos que nacen del paisaje: viñedos, aceite y tierra.
En Somnis de l’Empordà, el producto del huerto y la colaboración con chefs dan forma a experiencias íntimas.
Ideal para descubrir el Empordà a través del gusto, con experiencias íntimas y producto de proximidad.
